
La aventura de ser profesor, para mi ha implicado cosa buenas y algunas malas.
por lo que el espacio y el tiempo que compartimos dentro de la escuela con los alumnos, me permite definir mis estrategias de enseñanza, pero además busca una mejor dinámica que me permita dirigir el conocimiento.
Desde mi punto de vista, la relaciones humanas entre los profesores y los alumnos han perdido fuerza, debido a la desconfianza por ambos lados, motivo por el cual considero que este punto es fundamental para un desarrollo y dinámica cognitiva mas eficicente.
Por lo que la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros.
Siendo que la renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo : con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido.
Para mi este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría ; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Cabe señalar que mi aventura la construyo con el animo del diario, por lo que cualquier modelo considero debe ser flexible y comodo para el proceso de la enseñanza-aprendizaje.
Biol. Alberto J. Lima
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